COMUNIDAD CRISTIANA EN SU PRESENCIA
DISCIPULADO BIBLICO
LA BIBLIA
PARTE 2
EL CANON DE
LA BIBLIA
La palabra canon deriva del termino griego kanon
que significa caña, vara, norma o
medida y esta a su vez procede de la palabra hebrea kaneh que se usa haciendo referencia a un estándar de medición, de
tal manera que el canon de la biblia es la norma que reglamenta e indica qué
libros son inspirados por Dios. La biblia está constituida por el antiguo y
nuevo testamento, por tal razón, también existen un canon para el antiguo
testamento y otro para el nuevo; la biblia está formada por 66 libros, 39
componen el antiguo testamento y 27 el nuevo; para el cristiano que cumple lo
ordenado por el Señor de estudiar las Escrituras es necesario que también
aprenda el origen de estos libros y por qué son confiables.
La razón por la cual existen estos
dos canon se debe a que el tiempo transcurrido entre la elaboración del último
libro del antiguo testamento y el primer libro del nuevo es mayor a los 400
años, además del hecho de que las dos partes tienen finalidades diferentes,
para el antiguo testamento donde es instituido el primer pacto, Dios inspiró a
profetas para hablarles principalmente al pueblo judío, siendo éstos los
guardianes de estos documentos, el nuevo testamento que instituye el nuevo
pacto, es escrito por siervos de Dios de origen judío y su destinatario es toda
la raza humana, sin embargo, a través del tiempo los que guardaron los escritos
del nuevo testamento fueron principalmente los gentiles, quienes conforman la mayoría
del pueblo cristiano.
EL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Este
canon está formado por 39 libros, para poder comprender por qué fueron elegidos
estos escritos debemos saber que éstos fueron hechos porque Dios lo mandó, Éxodo
34:27 Y Jehová
dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he
hecho pacto contigo y con Israel. Por tal motivo y además del
hecho de que Moisés era un fiel profeta del Señor esos escritos fueron
guardados celosamente por mandato de él al lado del arca del pacto, el cual
representaba el pacto de Dios con el pueblo, Deuteronomio 31:24-26 Y cuando acabó Moisés de escribir las
palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, dio órdenes Moisés a los
levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo: Tomad este libro de
la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté
allí por testigo contra ti. De tal manera que estos escritos eran de suma
importancia para el pueblo, quienes lo consideraban sagrado y no era para menos
ya que contenían las palabras dichas por Dios. A Moisés le sucedió Josué, la
biblia muestra que sus escritos eran tomados al mismo nivel que los de Moisés,
Josué 24:26 Y escribió Josué estas
palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó
allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová.
Después de Moisés aparecieron los profetas que
eran mandados por el Señor para exhortar a la nación, y a estos Dios también
mandó que escribieran sus palabras, Isaías 30:8 Vé, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y
regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y
para siempre, Jeremías 30:2 Así habló
Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que
te he hablado. El pueblo al reconocer en ellos verdaderos servidores de
Dios comprendieron que sus escritos eran inspiraron divina y así fueron reuniéndose
los libros que hacen parte del antiguo testamento.
También en las Escrituras podemos encontrar cómo
el profeta Samuel escribió un libro que era considerado sagrado: 1Samuel 10:25 Samuel recitó luego al pueblo las leyes del
reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová. A esto
también añadimos cómo los profetas citaban a profetas anteriores y lo hacían con
la claridad de que Dios hablaba por ellos, entre los cuales encontramos:

Daniel 9:2 en
el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el
número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de
cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años.

Zacarías 1:4 No
seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas,
diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos
caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice
Jehová.
Zacarías 7:7 ¿No
son estas las palabras que proclamó Jehová por medio de los profetas primeros,
cuando Jerusalén estaba habitada y tranquila, y sus ciudades en sus alrededores
y el Neguev y la Sefela
estaban también habitados?

Ezequiel 14:20 y estuviesen en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo, dice Jehová
el Señor, no librarían a hijo ni a hija; ellos por su justicia librarían
solamente sus propias vidas.
Los pasajes bíblicos antes mostrados son muestra
de que el pueblo de Israel guardaba los escritos de los profetas con mucho
cuidado, teniendo siempre presente que eran la palabra de Dios.
Según la tradición del pueblo de Israel, Esdras
fue la persona que reunió los libros del antiguo testamento que hasta el
momento existían en tres partes: la
Ley , los profetas y los demás escritos. También se tienen
algunos libros históricos que confirman la seguridad que tenía el pueblo de
Israel en la inspiración divina del antiguo testamento, comencemos citando a
Josefo, quien fue un historiador judío del siglo primero después de Cristo,
dejó varios escritos de importancia, los cuales narran varias guerras de los
judíos, así como la destrucción de Jerusalén y el templo en el año 70 d.c.
siendo testigo de los hechos, la veracidad de sus escritos se ha confirmado en
muchas ocasiones, convirtiéndose en una fuente confiable de información; este
historiador dice así de los libros del antiguo testamento:
No tenemos más
que 22 libros que contienen los relatos de toda la historia antigua, y que son
justamente considerados como divinos… Todos los acontecimientos desde la época
de Artajerjes hasta nuestros días han sido consignados, pero los anales
recientes no gozan del crédito de los precedentes debido a que no ha existido
una línea ininterrumpida de profetas. He aquí una prueba positiva acerca de nuestra
actitud con respecto a las Escrituras: Después de muchos siglos, nadie se ha
atrevido a añadir ni a quitar nada, ni a modificar el contenido, ya que para
todos los judíos ha venido a ser cosa natural, desde su más temprana juventud,
el creer que estos libros contienen enseñanzas divinas, el persistir en ellas
y, si ello es necesario, morir voluntariamente por ellas. (Contra Apión, 1:8).
Las Escrituras hebreas están formadas
por el conjunto de libros que hoy llamamos antiguo testamento, en nuestras
biblias estos escritos son 39, cuando el historiador Josefo habla de 22 obras
no significa que tengan menos escritos que nuestro antiguo testamento, la
diferencia radica en que su organización es diferente; por ejemplo, en las
escrituras hebreas los libros de Samuel forman un solo volumen, mientras que en
nuestra biblia forman dos, de esta misma forma están los libros de Reyes y Crónicas,
añadiendo a esto que los doce profetas menores conforman un solo volumen en el
canon hebreo.
Analicemos ahora algunos escritos
que aunque no son inspiración divina sí tienen información histórica valiosa, a
estos libros se les llama apócrifos y hacen parte de las biblias católicas, por
qué no se encuentran en nuestras biblias lo vamos a estudiar con detalle más
adelante, ahora leamos estos pasajes enfatizando que no son inspiración divina,
solo tiene valides su contenido histórico:


Yendo más adelante en el tiempo
nombremos ahora las declaraciones de Nuestro Señor Jesucristo y de sus apóstoles.
Jesús, siendo la máxima revelación de la divinidad al ser Dios encarnado,
encontramos en su testimonio la mayor confiabilidad a nuestra convicción acerca
del canon del antiguo testamento, leamos algunas de sus palabras:

Jesús y el pueblo de Israel
nombraban a los libros inspirados por Dios como Las Escrituras, el primer testimonio acerca del uso de esta palabra
lo encontramos en la carta de Aristeas, escrita posiblemente entre los años 96
y 63 a .c.
donde es empleado para designar al Pentateuco; en la época de Jesús y los apóstoles
encontramos que este término designa
todos los libros inspirados. Cristo
citaba Las Escrituras como palabra de Dios y como un grupo de textos ya
establecidos, además del hecho de que sus profecías tenían que cumplirse,
leamos:




Ahora veamos lo que decían los apóstoles
acerca de las escrituras del antiguo testamento:




El último profeta del antiguo
testamento fue Malaquías, después de él transcurrieron más de 400 años hasta la
llegada de Juan el Bautista, en este periodo cesaron las manifestaciones de
Dios, los profetas que eran sus servidores dejaron de surgir, por tal motivo a
este espacio de tiempo se le conoce como el
silencio de Dios.
EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO
Este canon está formado por 27
libros, la causa por la cual estos libros se elaboraron fue para instruir al
pueblo cristiano acerca de las enseñanzas de Jesús; El Señor nunca dejó escrito
un libro, pero sí preparó a sus discípulos para que en el momento en que Él
volviera a los cielos ellos pudieran seguir su obra; para esto utilizaron la
escritura como medio de enseñanza, ellos al estar llenos del Espíritu Santo
fueron usados por Él para transmitir la doctrina de Cristo a todas las
generaciones que pudieran existir en la tierra, cumpliéndose de esta manera las
palabras de nuestro Señor: El cielo y la
tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mateo 24:35.
Los apóstoles que fueron los
comisionados por Jesús de enseñar su mensaje eran conscientes de que las
palabras transmitidas por su Maestro eran divinas, leamos algunas citas que así
lo demuestran:



Los
apóstoles guiados por el Espíritu Santo dieron testimonio de que los escritos
hechos por ellos eran Palabra de Dios y que estaban al mismo nivel de las Escrituras
de los profetas del antiguo testamento:

Porque: “Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre
como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del
Señor permanece para siempre”. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha
sido anunciada.

Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para
salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le
ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de
estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los
indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su
propia perdición.

Pues la
Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno
es el obrero de su salario. el primer pasaje que utiliza Pablo es
tomado de Deuteronomio 25:4, el segundo es citado de los evangelios de Mateo y
Lucas.

Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas
despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, para que tengáis
memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y
del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles;
La importancia que le tenían los apóstoles
a sus escritos, al ser conscientes de que eran la palabra de Dios es
manifestada en su insistencia en que esas cartas fueran leídas a todos los
miembros de la iglesia:

Les encargo en el nombre del Señor que esta carta sea leída a
todos los santos hermanos.

Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que
también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis
también vosotros.

Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis
aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.
La inspiración de las Escrituras del
nuevo testamento puede observarse en las declaraciones del apóstol cuando hace
la diferencia entre sus pensamientos y los designios de Cristo:

Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el
Señor…

Y a los demás yo digo, no el Señor…

En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy
mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.
El proceso por el cual se reunió el
nuevo testamento como lo conocemos hoy no fue rápido dadas las condiciones en
que se encontraban históricamente, recordemos que estamos hablando del siglo
primero después de Cristo, en esa época no había celular, Internet, correo electrónico,
no existían el carro y tampoco el avión, ni ninguno de los medios que nos facilitan
una rápida comunicación, a esto añadimos la fuerte persecución que tenía la
iglesia a causa de la fe. Los apóstoles fueron esparcidos por todo el mundo,
dejando por escrito la doctrina de Cristo, pero las iglesias a causa de los
inconvenientes que poseía, no tenían acceso a todos los documentos, estaban podría
decirse separadas por la dificultad comunicativa las unas de las otras; sin embargo, un escrito que
data del año 170 d.c. conocido como el
fragmento de Muratori o el canon de Muratori, tiene consignado la mayoría
de los libros del nuevo testamento que poseemos hoy, mostrando así que para
este momento los cristianos habían superado la dificultad de la comunicación y habían
podido reunir los escritos apostólicos.
La condición que la iglesia
primitiva tenia para que un libro fuera aceptado en el canon era su origen
apostólico, de tal manera que en el nuevo testamento encontramos solo libros de
apóstoles, y aquellos que no fueron escritos por ellos se redactaron a partir
de su dirección.
Que la iglesia guiada por el Espíritu
Santo haya aceptado para el canon del nuevo testamento sólo aquellos libros que
fueron escritos o supervisados por los apóstoles fue una muestra de gran sabiduría,
ya que esto garantiza la posesión de un documento de primera mano, escrito por
aquellos que oyeron del propio Señor Jesús aquellas palabras de vida eterna.
Por tal motivo debemos tener la confianza de que el nuevo testamento es un
texto fidedigno, donde el Espíritu Santo recordó a los escritores las enseñanzas
de Cristo (Juan 14:26) y los guió para que los conservaran como palabra de
Dios.
Además de los testimonios
encontrados en las Escrituras acerca de su inspiración divina y de su conservación
como libros sagrados, también poseemos las declaraciones de aquellos siervos de
Dios que les siguieron a los apóstoles, éstos son llamados los padres o
doctores de la iglesia; entre los cuales tenemos:







EL
FRAGMENTO DE MURATORI
El
fragmento de Muratori
o también conocido como el canon de
Muratori, es la lista más antigua conocida de libros aceptados por la
iglesia primitiva, nombra casi todos los libros que hoy día poseemos en nuestro
nuevo testamento. El autor escribe el nombre de los libros y hace un comentario
acerca de ellos, además de esto, nombra otros textos que son buenos para leer
pero recalcando que no son contados entre los libros sagrados. Este manuscrito
está escrito en latín, fue descubierto por Ludovico Antonio Muratori (1672-1750)
en la Biblioteca
Ambrosiana de Milán y publicado por él en 1740. El manuscrito
data del siglo VII, pero es una copia de un original fechado aproximadamente en
el año 170 d.c. Este manuscrito es útil por su antigüedad, porque podemos
confirmar que la iglesia desde sus inicios siempre tuvo presente que los libros
apostólicos eran sagrados y diferentes a los demás escritos.
Después de analizar las evidencias
que los textos del nuevo testamento dan acerca de la inspiración divina de los
libros que la conforman, y al examinar los testimonios de los siervos de Dios
que sucedieron a los apóstoles, lo que nos falta decir es el testimonio
personal de todos aquellos que creen en Cristo, los cuales acreditan la inspiración
divina con la transformación de sus vidas, dando fe que las palabras
encontradas en la biblia, tanto en el antiguo como el nuevo testamento son palabras
vivas que actúan en las personas que lo leen, Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda
espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las
coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del
corazón. Hebreos 4:12
DIFERENCIAS
ENTRE LA BIBLIA CRISTIANA
EVANGELICA Y LAS ESCRITURAS HEBREAS.
La diferencia entre las Escrituras judías
y nuestra biblia radica en que nuestra biblia está conformada por dos partes:
el antiguo y nuevo testamento; sin embargo, nuestro antiguo testamento no tiene
diferencias de contenido con sus escrituras sagradas, la distinción que
encontramos es en cuanto a el nombre de los libros y su organización.
DIFERENCIAS
ENTRE LA BIBLIA CRISTIANA
EVANGELICA Y LA
BIBLIA CATOLICA.
La diferencia que podemos encontrar
es que la biblia católica contiene libros en el antiguo testamento que no está
en nuestras biblias, los cuales son: Tobías, Judit, Eclesiástico, Sabiduría de
Salomón, I y II Macabeos, la
Oración de Manasés, Baruc, la Epístola de Jeremías,
unas adiciones al libro de Ester y otras al libro de Daniel, incluyendo el
relato de Susana, Bel y el Dragón, y la oración de Azarías.; estos libros no
fueron aceptados en nuestras biblias por no ser inspirados por Dios, pero esto
hablaremos con más detalle en el próximo subtitulo llamado Los Libros Apócrifos. Esta sería la única diferencia, ya que el
nuevo testamento es igual para los dos.
Nota: si alguno tiene inquietudes con respecto al tema
expuesto anteriormente, puede comunicarse conmigo.
Atentamente:
Hernando Álvarez.
Correo:siloh83@hotmail.com
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